Lejos de quedarse con los brazos cruzados, miembros de las familias de vinicultores más prominentes de las cinco regiones vitícolas francesas, organizaron su propia resistencia. Amparados bajo el lema "esconder, mentir, burlar", los bodegueros inventaron toda clase de estratagemas para proteger su producción.
Los líderes nazis tenían una estrecha relación con el vino. El ministro de Relaciones Exteriores, Joachim Von Ribbentrop y el vice canciller Franz Von Papen, habían llegado a cargos de envergadura dentro del nazismo provenientes del comercio de vino, al igual que varios militares de alto rango. Goebbles y Göering se enorgullecían de sus conocimientos en la materia y de las colecciones que tenían en sus bodegas. Convencidos de que Alemania debía obtener lo mejor de la producción vinícola francesa, no sólo por la importancia a nivel económico sino como símbolo de prestigio, sofisticación y poder, crearon un cuerpo de agentes para la importación de vinos de Francia compuesto por hombres provenientes del negocio del vino con las relaciones necesarias como para emprender con éxito la tarea, llamados por los franceses Weinführers.
Las formas que encontraron de luchar contra este saqueo fueron varias:
- Saquear los vagones con mercaderías destinadas a Alemania vaciando los toneles una vez cargados en el tren que los llevaría a Alemania.
- El uso de la doble pared en las bodegas, detrás de la cual reposaban las cosechas más exquisitamente apetecibles.
- La tarea que ejercía una famosa casa dedicada a la compra, venta y limpieza de las más exquisitas alfombras, colaborando con el llenado de bolsas con la tierra que sacaba de los artículos que le encargaban acondicionar para luego entregarlas en los más lujosos restaurantes, donde sus propietarios esparcían el polvo recibido sobre botellas de vino nuevo de baja calidad que ofrecían a los oficiales del Reich como añejas y estupendas cosechas.
Pero en la embestida nazi la peor parte parece haberla llevado la región de Champagne. Desesperados por las burbujas, los pedidos que Berlín hacía eran casi imposibles de satisfacer, y las cantidades requeridas estaban fuera de casi todo cálculo razonable. Los productores entonces decidieron unirse formando el Comité Interprofesional del Vino de Champagne (CIVC que todavía hoy representa a esa industria) con un único vocero, Robert de Vögué, que negociaría por todos. Según sus colaboradores, Vögué nunca dudó de que los aliados vencerían por eso pensaba que lo que había que hacer era mantener las cosas en un nivel aceptable y conseguir que todos tuvieran algo con qué recomenzar cuando la guerra terminase.
Por supuesto ellos también escondieron, envasaron lo peor de sus cosechas en las botellas etiquetadas con el rótulo "Reservado para la Wehrmacht" e hicieron lo imposible por preservar sus empresas, pero quizás lo más sobresaliente fue su colaboración con la Resistencia. Las bodegas eran usadas como escondite y depósito de armas y los miembros de la Resistencia descubrieron siguiendo el movimiento de los despachos que detrás de los embarques de champagne se escondía información que no tardaron en descifrar.
Se dieron cuenta de que cada vez que se enviaba una remesa de importancia a un lugar, a continuación allí acaecía una ofensiva militar nazi de envergadura. Por ejemplo, cuando requirieron una partida de decenas de miles de botellas con destino a Rumania, lugar donde oficialmente sólo había una pequeña misión alemana, a los pocos días la región fue invadida por el ejército de Hitler, y en seguida el champagne se distribuyó entre las tropas como una manera de decirles "el führer piensa en sus soldados en primer lugar". Los hombres de la Resistencia requirieron entonces la colaboración de los productores para conocer con detalle rumbo y cantidad de las cargas.
Así, cuando en 1941 recibieron la orden de acondicionar especialmente un pedido para ser enviado a un destino muy caluroso, entendieron que el país no podía ser otro que Egipto y la conclusión fue sencillamente que Rommel daría inicio a la campaña en Africa del Norte. Como era de esperar la información fue inmediatamente transmitida al servicio secreto británico.
» Fuente: Gabriela Gasparini para www.lacapital.com.ar
» Fuente: "La Guerra del Vino" Don y Petie Kladstrup.