Esta es la opinión de los periodistas más reconocidos de la revista inglesa Decanter, Steven Spurrier, Linda Murphy en California y Huon Hooke en Australia, además de la directora de degustaciones Christelle Guibert y el crítico de restaurantes, Brian St Pierre.
En un artículo titulado “50 razones para amar la tapa a rosca” que aparecerá en el número de agosto de la revista, las opiniones de los enólogos son inequívocas.
De sus sentimientos se hacen eco Spurrier – “la Stelvin es una de las mejores cosas que han sucedido al vino en mi vida”; Hooke – “delicado para los vinos blancos jóvenes, el screwcap es el mejor cierre”; Charles Metcalfe – “en definitiva, el vino llega al consumidor en el estado en que lo hizo el productor”.
Cada crítico ha incluido en sus listas cinco mejores vinos con screwcap - y no son, en modo alguno, todos blancos.
¿Qué dicen los enólogos argentinos?
Dos bodegas fueron pioneras en el uso de tapa a rosca para vinos “caros”. Una es Familia Zuccardi, cuyo enólogo Rodolfo Montenegro, no duda en afirmar que para él las observaciones de la tapa a rosca son todas positivas. “Ya hemos visto que la guarda con la tapa a rosca es correcta, al año comprobamos que la incorporación de oxígeno había sido nula en vinos nuestros”.
Zuccardi envía el 80% de sus vinos al exterior con tapa a rosca. Utiliza este cierre para varietales blancos, tintos y rosés, vinos de media gama blancos. Son vinos de salida rápida, en el punto de precio de 20 a 32 dólares la caja de 30.
Montenegro no es todavía muy partidario de las experiencias en vinos tintos de larga vida. “Al ser totalmente impermeable, la tapa a rosca en los vinos de cierta longevidad, no es conveniente. Sin embargo podría ser más recomendable en algunos casos que el corcho, porque eliminar el cien por cien el riesgo de TCA es prácticamente imposible. De todas formas, por una cuestión comercial en los vinos de alta gama, el corcho siempre tiene que estar presente, más allá de las cuestiones técnicas”.
Por su parte, el director de Enología de Chandon, Manuel Louzada, enfatiza que a nivel de vinos blancos está muy aceptada la screw cap “porque el sistema de cierre permite que permanezcan en el tiempo las características de los vinos blancos que nos piden los mercados, muy frutados y jóvenes”. Por su experiencia con compañías hermanas de Nueva Zelanda y en Australia, más del 95% de los vinos utilizan este sistema de tapado. “Nosotros lo empezamos a usar en vinos de alta calidad, y así lo dimos a conocer, tenemos el Chardonnay, el Reserva Chardonnay y el Reserva Chardonnay de Terrazas, con este sistema de tapado. De hecho, somos pioneros en su utilización en estas gamas, junto con otra bodega, en Argentina”, indicó.
En el caso de los vinos tintos, Louzada no tiene objeciones técnicas. Sí, en cambio, por un tema que es el mercado. En cuanto a si es perjudicial o no para la buena evolución de los tintos de carácter, evaluó que aún falta tiempo para comprobarlo. “Aún no podemos asegurar cómo es la evolución de carácter de un vino tinto con tapa a rosca. La verdad que los buenos corchos en vinos Premium dan una evolución que les permite a los tintos adquirir mayor complejidad. Estamos experimentando con un vino tinto y la tapa a rosca, pero aún no creemos que sea el momento de comercializarlo”.
Este experimento se debe a que la screwcap tiene una membrana interna que, regulándola, tiene la posibilidad de dejar pasar un poco más de oxígeno. “Ahora estamos buscando el “fine tunning” para que el vino de guarda alcance la evolución que nosotros queremos con este cierre.”
La calidad de la botella también influye. Si la tapa a rosca queda mal colocada y permite acceso a oxígeno, es diez mil veces peor de lo que sucede con cualquier otro sistema de tapado. Por tanto, en cuanto a calidad, el corcho es hoy un poco más alto en valor, pero no mucho más, y la decisión se toma con las características que se quieren hacer llegar al mercado.
Por: Gabriela Malizia