Son los que más aparecen en las páginas de avisos clasificados del domingo, Ias universidades no dan abasto para responder el requerinjicnto creciente de bodegueros locales y de otras provincias. Sus perfiles son minuciosamente estudiados por los empresarios del vino, quienes llegan a librar fe roces batallas para disputarse a los más idóneos. Ellos se saben 'atractivos' y exigen jugosas condiciones. Los enólogos están entre los profesionales más solicitados en el mercado laboral mendocino.
Si bien la lucha más cruda para conseguir winemakers arranca en octubre y culmina por estos días -cuando los empresarios suelen estar más que desesperados, la demanda hoy se man tiene durante todo el año. Creció notablemente en el 2007 y. al parecer, no piensa detener su curva de ascenso.
"La tendencia se basa en que se han creado muchas bodegas nuevas y existe una permanente rotación de enólogos, donde cada una se esfuerza en formar el mejor equipo", argumenta Carlos Caselles. presidente de la agencia de empleo Master Consulting Group.
El hombre -que a la vez es empresario bodeguero- sostiene que el nivel de fidelidad entre la firma y el profesional se ha debilitado, pues en función de la competencia éstas se 'roban' a los expertos tentándolos con mejores propuestas o los contratan para ponerlos a prueba hasta conseguir el perfil más adecuado a su proyecto: depende si se trata de un establecimiento trasladista o boutique, por ejemplo. Este panorama surge en la temporada previa a la cosecha, que es cuan do se hacen los grandes 'pases', orno en el fútbol.
Trabajo antes de graduarse
Lo cierto es que el joven que eligió esa carrera no deberá temer -al menos por el momento- respecto de su salida laboral. En la Universidad Juan Agustín Maza estuvieron recibiendo pedidos de empleadores hasta el 28 de diciembre. En general buscan a estudiantes de los últimos años para liacer pasantías rentadas (muchos se quedan trabajando en el lugar) y a egresados para contratarlos en forma permanente.
"A veces no damos abasto para cumplir con la demanda, nos llegan pedidos también de bodegas del sur y del norte del país", expresó el decano de la carrera de Enología de la Maza. Aurelio Sesto. Esta casa de altos estudios lleva tres años realizando intercambio de pasantías con entidades de Francia y España, y son los estudiantes extranjeros quienes a veces le ayudan a cubrir el requerimiento local.
Algo similar ocurre en Ciencias Agrarias de la UNCuyo. pero con los ingenieros agrónomos. "Por la orientación de nuestra carrera, hay muchos egresados trabajando en bodegas", acotó Mónica Zimmerman, secretaria de Extensión Universitaria de la facultad. Al parecer, el problema no radica tanto en la escasez de aspirantes, sino en que la caza de expertos en vino se ha convertido en una tarea minuciosa y compleja. "Estudian mucho a quién emplear, indagan sobre sus estudios, trayectoria, actitudes, su adaptación a las nuevas aplicaciones tecnológicas", explicó Carlos Piannaca, presidente de la Asociación de profesionales en Enología y Alimentos de Argentina (Apeaa).
Sucede que el boom de estos profesionales viene acompañado de mayores exigencias. No basta cautivar con buenos promedios. "Piden licenciados jóvenes, con experiencia y actitud proactiva". apuntan en Master Consulting Group. Otro requisito que condiciona cada vez más el éxito o fracaso de una entrevista laboral es el idioma: quien no maneja el inglés retrocede varios casilleros'.
Sin embargo, los que llegan a ocupar estos puestos generalmente son muy bien remunerados y la firma les asegura un nivel de capacitación y actualización constante. "Es que el enólogo, al igual que el ingeniero agrónomo, cumple un rol determinante para la competencia en. el mercado vitivinícola. Ahora que la mayoría de las empresas están industrializadas, lo que hace la diferencia es la calidad de los viñedos y la capacidad del técnico", destacó Fiannaca.
Las exigencias ahora son mayores
El hombre solitario en plena actitud de invención en el laboratorio, el artista concibiendo a su próxima criatura... Aunque el producto que elabore convenza al mismo Baco. ese perfil de enólogo no es sufí ciento para seducir a los empresarios en el contexto actual. "Hoy se requiere un profesional mucho más completo, que sepa manejarse en distintas áreas", sostienen desde las consultoras.
Las exigencias del mercado por estos días lo sacan de la paz de las barricas y las pipetas para ponerlo a coordinar grupos de empleados, a presentar sus vinos en inglés a turistas y posibles compradores e incluso a organizar presupuestos. Aunque en la universidad haya aprendido más de químicas y azúcares, su éxito será en tener actitud de aprendizaje y saber adaptarse al nuevo contexto.
Luis Steindl. es gerente de operaciones en Bodegas Norton. Hace unos tres años, la empresa logró armar el equipo de enólogos que posee y del que está satisfecho.
"Ia figura del enólogo es de suma Importancia", señala, "nosotros damos muchísima importancia al factor humano: porque el especialista tiene que tener capa cidad de mando, habilidad para relacionarse y trabajar en equipo".
Según el empresario, es el enólogo quien arma el presupuesto del área y debe hacerse responsable de su aplicación. Para ello, también debe estar al tanto de las últimas tecnologías para saber cómo evaluar su productividad y cómo incorporarlas a la estructura de la bodega. El idioma vuelve a aparecer como determinante. Steindl lo ratificó: "Cuando llegan inversores, compradores o turistas extranjeros a nuestras oficinas quieren que sean los enólogos o ingenieros agrónomos los que les expliquen cómo se realiza el proceso de producción. Esto es una condición clave".
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