La sociedad argentina viene cambiando. El estilo de vida de su población es distinto: jornadas de trabajo más largas, mayor profesionalización y preponderancia del desarrollo personal que generan, por ende, una postergación del matrimonio y la paternidad acompañado de una crisis del modelo tradicional de familia.
Esto, sumado a un mayor crecimiento económico con fuerte recuperación salarial y el mayor acceso a créditos, sumado a la revalorización de ciertos saberes profesionales así como el aumento del trabajo formal y el fortalecimiento de las Pymes, ha hecho que vuelva la confianza y las posibilidades de consumo, permitiendo que surjan nuevos tipologías de hogares que vienen a engrosar el ya tradicional sector ABC1.
En la actualidad, casi la mitad de los hogares que se encuentran en los niveles altos y medios altos de la escala socioeconómica corresponden a cuatro tipos específicos: los “Singletons”(jóvenes que viven solos), DINKs (parejas sin hijos con doble ingreso), hogares consolidados (parejas con hijos mayores de 10 años) y las parejas de adultos mayores cuyos hijos ya se han independizado. En todos los casos es un factor determinante de los ingresos el hecho de que el principal sostén de la familia tenga una formación superior, sea profesional o esté al frente de su propia empresa.
Justamente estas nuevas tipologías de hogares, surgida antes lo cambios sociales y económicos de los últimos años, son las que están cambiando y engrosando a un sector tradicionalmente movilizador del consumo como es el ABC1 (Ver página 2).
Más dinámicos
Los sectores que se encuentran en el nivel más alto de la escala socio-económica son los que dan mayor dinamismo al consumo. El segmento ABC1 (alto y medio alto) cuenta con un mayor ingreso disponible luego de la compra de la canasta básica total, excedente que vuelca a la compra de productos de segunda necesidad (diversión, esparcimiento) e inversiones.
Según la socióloga Graciela Cousinet, en los '90 se consideraban los segmentos A, B y C1 por separado, correspondiendo los dos primeros a niveles altos y el tercero a la clase media alta. La posterior concentración del ingreso hizo que se comenzaran a tomar como un sólo bloque, dada la pequeña porción de población que cada uno representa, lo que dio como resultado un segmento altamente heterogéneo. Sin embargo la paulatina recuperación económica ha hecho que el sector ABC1 pasara del 3,6% de los hogares argentinos en 2003 al 4,9% actual (ver gráficos).
Características
El sector ABC1 se caracteriza en general porque el principal sostén del hogar cuenta con una formación universitaria completa. Desarrolla su profesión de manera dependiente o independiente; es dueño, socio o directivo de una empresa o rentista. El 68,5% de las personas están ocupadas y sólo el 1,1% están desocupadas; un dramático contraste respecto del segmento marginal en el extremo inferior de la pirámide poblacional donde se encuentran ocupados sólo el 26,2%.
En el sector más alto se reduce notablemente el número de amas de casa (2,7%) y la cantidad de niños por hogar (7,9%) respecto de otros segmentos, mientras que hay un 27% de marginales que son menores de 10 años.
El ingreso del principal sostén de familia es de $ 3.485 mensuales o más, mientras que con el aporte de la segunda cabeza del hogar el ingreso total trepa hasta los $4.747 y de ahí empieza a subir.
En el Gran Mendoza, donde los ingresos promedios son mucho más bajos que en el resto del país, el ingreso per cápita promedio en un hogar del sector ABC1 es de $1.686, cuando el promedio general para la provincia es de $601, según la consultora abeceb.com que toma como base los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) al primer trimestre del 2007, último dato disponible a nivel nacional.
A nivel país el ingreso promedio por persona al mes en un hogar ABC1 es de $2.224.
Cuestión de actitud
De acuerdo a un trabajo elaborado por Gustavo Visciglia de la Consultora DOC las diferencias socio-económicas de los sectores ABC1 en comparación al resto de los sectores socioeconómicos del país se refleja en diferentes actitudes, actividades de tiempo libre y hábitos de consumo. Respecto de esto último se pondrán de manifiesto diferencias en los hábitos de indumentaria, decoración del hogar, uso del teléfono y el tiempo libre, preferencia por ciertos lugares de compras y hábitos de ahorro, gastos y uso del crédito.
El “grupo de referencia”, al cual el individuo quiere pertenecer y el “autoconcepto”, percepción que se tiene de uno mismo, van a determinar de manera tajante la orientación del gasto, sobretodo en aquellos sectores con mayores ingresos que pueden permitirse elegir un producto por su valor agregado sin que el precio sea un limitante.
De esta manera consumir tiene que ver con el sentido de pertenencia y la construcción de prestigio. Algo que caracteriza a los sectores sociales de altos ingresos.
Para trazar un esbozo de las características generales de los consumidores de altos ingresos se puede citar: necesidad de aggiornarse en lo que a nuevas tecnologías se refiere de manera tal de estar siempre conectado al sistema; una inclinación por aquellas marcas menos masivas y más exclusivas; adicción al trabajo y búsqueda de momentos para disfrutar del tiempo libre y el deporte. Todo esto influye en sus decisiones de consumo.
Estos sectores de mayor nivel socio-económico, aunque minoritarios en cantidad, concentran una mayor proporción de ingresos, los que vuelcan al consumo en general y dinamizan áreas “premium” del mercado en particular.
Son justamente los ABC1 los que, en un contexto inflacionario como el actual en la Argentina, prefieren gastar o invertir lo que perciben antes que ahorrar en dinero.
Para tener una idea, sólo en 2007 se produjeron fuertes aumentos en el consumo fundamentalmente de indumentaria y calzado, electrodomésticos e informática, patios de comida y patentamiento de vehículos, justamente los sectores hacia donde los ABC1 están orientando su gasto, según datos de abeceb.com