Con una historia interesante y diversa cada uno, llegan a nuestros días el Chocolate y los Destilados. Productos del refinamiento de los aromas y sabores, podemos combinarlos para lograr potenciar el placer de consumirlos. Prohibidos, aceptados y vueltos a prohibir, ambos han sobrevivido y hoy están en auge. Cada día el conocimiento científico de ellos los hace más y más elegidos.
Mucho antes que la química alcanzara la categoría de ciencia exacta, se lograron los principios de destilación. Se obtenían solventes por destilación en la Mesopotamia en el siglo IX A.C. y ya en el siglo III A.C., Aristóteles evaporó agua salada y condensó su vapor. Siglos más tarde, los destilados se desarrollaron buscando la gratificación de los perfumes. Los árabes preparaban sus perfumes macerando el alcohol que lograban en sus alambiques, con las flores que le transmitían sus esencias aromáticas y envolvían el aire con sus efluvios. Y todo por el gusto de relajarse envueltos en un aroma agradable, y dormirse respirando a jazmines ó rosas.
Tardó sin embargo en imponerse el consumo de destilados en Europa. En los monasterios se practicaba la destilación y el conocimiento quedaba dentro de los recintos. Cuando en la Edad Media, se popularizó la destilación (comenzando por Irlanda), cambiaron las funciones de los destilados. Son usados como medicina. Se corre de boca en boca, que tal boticario posee la pócima que cura tal o cual dolencia. La maceración ya no es floral. Aparecen en escena el anís, el cardamomo, el enebro, la absenta y toda la variedad de plantas, hierbas y especias conocidas con las cuales los médicos curaban dolencias estomacales, de la piel, de la tristeza, etc., etc. Allí es donde los destilados toman el nombre de “espirituosas”, pues observaban que al tomar la bebida, un espíritu penetraba en el sujeto pues inmediatamente cambiaba de estado: pasaba a estar muy alegre y/o muy triste, a reír o llorar, a no poder caminar con elegancia.

Este efecto terminó siendo determinante para que los comerciantes empezaran a demandar cada vez más productos. La industria de la “aqua ardens “, aguardiente, como también se conoce, había comenzado.
El Chocolate es el producto que se obtiene de las semillas de la planta de Cacao. Cristóbal Colón fue el primer europeo que tuvo contacto con el cacao. El 15 de Agosto de 1502, en su cuarto y último viaje a las América, Colón y su tripulación se encontraron una canoa Maya cerca de la isla de Guanajá en las costas de Honduras. Dicha canoa era la de mayor tamaño vista por ellos en sus viajes. Era "tan larga como un galeón," y estaba llena de mercancías, para su comercio. Colón capturó a la tripulación y sus mercancías, y solo retuvo éstas y al navegante de la embarcación Maya, como guía, después su hijo Fernando escribiría acerca de este incidente, impresionado por el valor tan alto que le daban los Mayas a las " almendras" diciendo: "Ellos parecían tener a muy alto valor éstas almendras, [refiriéndose a los pepitas de cacao], ya que cuando fueron subidas al barco, yo observé que cuando una de ellas caía, todos paraban a recogerla, como si un ojo se les hubiera caído."
El Chocolate se hacía de las pepitas de cacao tostadas, agua y especias, que era el uso más común del caco, aunque también se usaba como dinero. Un Explorador visitando Guatemala inmediatamente después de la conquista, describe que un Tomate grande valía una pepita, un huevo de pavo 3, una calabaza valía 4, 10 podían comprar un conejo, 100 una buena pava, y 1000 un esclavo. El transporte a largas distancias, se justificaba, debido a éste gran valor. En los tiempos de los mayas, solo los privilegiados (Gobernantes, Nobles, Shamanes, artistas, y guerreros), podían tomar Chocolate.
En la actualidad, el proceso de elaboración del Chocolate no ha variado sustancialmente. Se recogen las maracas o calabacitas llenas de las semillas. Se separan las semillas, se las pone a fermentar para que gane en nutrientes y sabores y luego se las seca. Se embolsan y pasan a las fábricas.
Proceso de elaboración del chocolate
Al chocolate se lo puede sentir y para esto se aconseja aprovechar los cinco sentidos. Hay que verlo, olerlo, escucharlo, tocarlo y finalmente degustarlo.
Oliendo y Degustando... El chocolate es como se completa la cata sugerida. Es sin duda el paso que provoca mayor placer y en donde se resumen las cualidades de cada cru. El aroma del cacao es una combinación de cientos de componentes volátiles que le dan su propia personalidad. Como sensación inicial, antes de llevarlo a la boca, se puede distinguir entre cacaos con un fuerte aroma de aquellos más débiles. Una buena técnica que ayuda al novato es tomar un pequeño trozo y deshacerlo entre los dedos para luego si llevarlo a la nariz.
Para acompañarlo con un destilado, debemos prepararnos para elegir la copa adecuada, la dulzura de la bebida no tiene que ser intensa, ya que el alcohol sabe siempre dulce. Los chocolates más deliciosos son los amargos y en toda concordancia hay que tratar de armonizar y no contraponer los sabores.
Son ideales los destilados vínicos como el Triple Sec (naranjas), el Brandy de Uva ( en nuestro país de uva Malbec es delicioso) y la Grappa. Y cuando estemos saboreando estos refinados productos gourmet, recordemos desde qué fondo del tiempo nos llegan a la boca estos sabores; y en ese momento se ampliará nuestro gratificante placer.